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Una razón más para sacarlos/ Opinión de Gabriel Villarreal

¿Para qué sirve una guerra?, evidentemente para demostrar poderío, para defenderse o atacar, para invadir o liberar, para imponerse o para desahogar frustraciones de los líderes de una nación, entre muchas otras razones.

Pero en la modernidad, ¿cuantas guerras se apaciguan a sabiendas del poderío del enemigo?, recordemos la Guerra Fría.

Una acción bélica entre dos potencias militares pudiera resultar en la destrucción de ambas, lo más razonable es   demostrar quién tiene mayor poder bélico para de esta manera subyugar a los posibles enemigos, mediante la demostración gran fuerza de destrucción, algo así como enseñar afilados dientes y garras, tal y como ocurre en el reino animal.

Las enseñanzas que han dejado las grandes confrontaciones tales como la primera y segunda guerra mundial y más  recientemente en 1991 durante la Tormenta del Desierto, con la expulsión del ejército iraquí  de Kuwait, es sin duda   causar el mayor daño al menor costo posible de vidas,  materiales y evidentemente  económico y político, en pocas palabras el mayor daño al menor costo.

Ahora bien, volviendo a lo que nos atañe, cada conflicto  de pequeña monta, como el que se está gestando con  Venezuela y los Estados Unidos con su aliados, entre otras razones, es una buena oportunidad  para poner en práctica todo lo aprendido de las batallas y guerras pasadas, dando la oportunidad de afinar detalles para   verdaderas  confrontaciones de importancia,  todo lo ensayado en simuladores, todo lo teorizado y muy especialmente todo lo nuevo en armamento bélico tiene la ocasión de ser puesto a prueba en un verdadero campo de guerra, para  pulir estrategias con la finalidad de prepararse  para conflictos de gran envergadura, es decir será un pequeño entrenamiento.

Por ejemplo, la expulsión del ejército de Saddam Hussein de Kuwait, fue conocido como¨ El Primer Conflicto de Nuevo Perfil ¨, ejecutado de manera magistral por el hoy desaparecido, víctima del cáncer de próstata el general  +Norman Schwarzkopf.

Bajo la conducción de este condecorado veterano de Vietnam y líder de la invasión de Granada, con un ejército de más de 800.000 soldados de la coalición,  se mostraron los  elementos primordiales en la moderna estrategia de guerra: Sistema flexible de mando, superioridad de combate, esquemas tácticos originales, gran campaña informativa y muy especialmente, material bélico moderno, dando como resultado  el fin de lo que se suponía sería la madre de todas la batallas, en tan solo mes y medio.

Evidentemente cada vez que una gran potencia militar, como los Estado Unidos, asume involucrarse en alguna confrontación armamentista, para generar mayor  temor ante la comunidad internacional, lo primero que debe hacer es mostrar lo nuevo en  poder de destrucción, algo así como una vitrina de exhibición, para decirle al mundo de  cuanto poder  dispongo para generar respeto.

Y para muestra un botón, hace apenas dos años, durante el conflicto con Serbia, los norteamericanos le mostraron al mundo  su nuevo juguetico de guerra,  el Misil de Distancia Aire-Tierra Conjunto de Rango Extendido, que no es más que una bomba de cuatro metros y medio de longitud, con una carga de media tonelada de explosivos,   lanzado desde un avión que puede estar a una  distancia de 1.000 kilómetros del objetivo, es guiado por GPS en su recorrido inicial para luego ser dirigido por un infrarrojo, cuenta con  sistema de autocorrección de ruta por si requiere un ajuste de guía a última hora, a pesar de esta tecnología  presentó algunas  fallas de conducción.

Hoy en día los norteamericanos tienen una nueva arma de destrucción, probada en el terreno de las prácticas con extraordinarios resultados y solos falta probarla en el campo de batalla y adivinen ustedes quién es el candidato a comprobar la eficacia de esta nueva arma.

Su nombre  Sistema de Defensa de Láser Líquido de Alta Energía, HELLADS,  por sus siglas en inglés, conocido como El Rayo De La Muerte, en palabras muy sencillas no es más que un rayo láser de gran potencia con un altísimo poder destructivo.

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En realidad no se diferencia mucho del rayo láser al que estamos acostumbrados a ver en las películas de ciencia ficción, pudiéramos decir que la única diferencia es que no es de color verde o rojo como normalmente lo vemos en el cine, de hecho es invisible.

Inicialmente fue concebido para derribar drones y misiles de crucero en pleno vuelo, ahora bien, la gran  diferencia con los misiles balísticos, además de su precisión y su bajísimo margen de error, es el factor económico, podemos comparar, el lanzamiento de un Misil Balístico Intercontinental que es 50.000 veces más lento que el Rayo Hellads, le cuesta a los contribuyentes norteamericanos la cantidad de 1,5 millones de dólares cada uno, mientras que un disparo del Rayo de la muerte les cuesta menos de un dólar.

Sacado de los laboratorios y puesto en práctica en el campo de entrenamiento durante el 2015 por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de los Estados Unidos DRAPA,  han creado un nuevo tipo de láser de estado sólido con un poder sin precedentes y una gran calidad de haz.

El Hellads es muy sencillo de operar, su equipo de control es similar al de una Videoconsola y el cañón se ubica sobre una plataforma giratoria, desde donde se dispara el rayo a la velocidad de la luz, opera en una parte invisible del espectro electromagnético, lo que lo hace imperceptible al ojo humano, aunque para ser honestos, que importa que se pueda ver si su velocidad está cercana a los 300 mil Kilómetros por segundo.

Entonces para resumir, los Estados Unidos han valorado de manera milimétrica y a conveniencia qué ganar con la expulsión del actual régimen venezolano, en francés muy sencillas, asestar un duro golpe al socialismo en la región, a la corrupción, narcotráfico, guerrilla colombiana, terrorismo y al expansionismo ruso y chino.

Y es aquí donde está el kit del asunto, porque como complemento los norteamericanos ya han valorado poner en práctica su Rayo de la Muerte, para así de esta manera comprobar si se porta tan eficaz en el terreno de la práctica como en el campo de batalla.

Es por ello que podemos concluir que ante un hipotético escenario de confrontación bélica entre Venezuela y los Estados Unidos junto a  sus aliados, ya han valorado como otra opción puesta sobre la mesa, la prueba de esta nueva arma, el Rayo Hellads o Rayo de la muerte.

Definitivamente una razón más para sacarlos.

Lic. GABRIEL VILLARREAL

          C.N.P- 6.310

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