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Goles de opacidad rodean venta de Mineros de Guayana

Reportaje de investigación “Mineros de Guayana, de patrimonio regional a caja chica de la Gobernación de Bolívar”, de Macos Valverde, indica que el club deportivo pasó en 2015 de manos estadales a empresarios del grupo Traki

Por Marcos David Valverde

El periodista venezolano Oliver González León colaboró con esta investigación desde Lima, Perú.

“Eso no tiene importancia”. 

Dependiendo de cómo se mire, esa frase puede ser, en partes iguales, prólogo o epílogo para esta historia. Su autor es Teodardo Porras, connotado dirigente del chavismo en el estado Bolívar, exsecretario de gobierno de la gestión del gobernador de esa entidad Francisco Rangel Gómez (del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV) y, en un momento, parte de la directiva del equipo venezolano de fútbol Mineros de Guayana.

Hasta ahora no publicadas, esas palabras fueron la respuesta de Porras a la pregunta sobre cuál había sido la ganancia y el porcentaje de acciones con los que se quedó la Gobernación de Bolívar al vender, en 2015, el equipo de fútbol a empresarios privados. Resumía así los escondrijos de una transacción que estuvo lejos del fair play y sobre la que nadie se hace responsable.

Francisco Rangel Gómez gustaba mostrarse públicamente en varios ámbitos. El deporte, principalmente en el fútbol y el béisbol, fue puntal de aquella estrategia de marketing político

La historia oficial registra que a partir de ese año, Mineros entró en un bajón de su rendimiento tras una etapa de logros en la que consiguió, en 2011, ser campeón de la Copa Venezuela (torneo paralelo a la liga) y en 2014, subcampeón de la Primera División.

Pese a la fama y a su pertenencia a un ente estadal, nunca se supo exactamente cómo terminó en manos del grupo Traki, empresarios dueños de la tienda por departamentos del mismo nombre, que adquirió 90% de Mineros de Guayana y dejó el 10% a la Gobernación de Bolívar, según Oscar Patiño, vicepresidente de operaciones de la empresa y vicepresidente del equipo en aquel entonces.

Vender el patrimonio

La historia de Mineros de Guayana (equipo fundado en Puerto Ordaz, estado Bolívar, en 1981) en el fútbol venezolano ha estado más signada por las derrotas que por los triunfos. En ese transcurso ha tenido siempre una sede: el Centro Total de Entretenimiento (CTE) Cachamay -antes conocido como el polideportivo Cachamay- rebautizado así en 2007 tras su remodelación para la Copa América de ese año, el primer torneo de fútbol internacional de gran magnitud celebrado en Venezuela.

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El polideportivo Cachamay fue remodelado en 2007 para ser una de las sedes de la Copa América celebrada en Venezuela.

En la década de 2000, cuando el chavismo tomó el control tanto de la Alcaldía de Caroní como de la Gobernación de Bolívar, la politización asaltó el equipo. Con la gestión del alcalde Antonio Briceño (del oficialista Movimiento Quinta República entre 2000 y 2004), fue declarado patrimonio de Ciudad Guayana. En aquel momento regía bajo la figura de asociación civil.

Iván García Marrero, periodista deportivo del diario Correo del Caroní, recuerda que esa declaración de patrimonio, más que un gesto con el municipio, fue una estrategia para que Mineros de Guayana no fuese vendido en ese momento. “Fue un decreto para evitar que lo comprara alguien de afuera y se lo llevara de la ciudad”, explica.

Una fuente que pidió el resguardo de su identidad para este reportaje, explica: “Los Yusef se lo habían comprado, entre comillas, a Antonio Briceño. Ellos tuvieron el equipo en la época de Farías”.

El Farías mencionado es César Farías, director técnico de Mineros de Guayana entre 2005 y 2007 y, a la postre, seleccionador de la selección venezolana de fútbol, la “Vinotinto”. Los Yusef a los que se refiere la fuente son los hermanos Eleazar y Raúl, empresarios de la zona.

Esta dupla adquirió al equipo una vez que Briceño dejó la Alcaldía, a finales de 2004. Raúl Yusef, también activista político y excandidato a alcalde del municipio Caroní recuerda que en 2005 dos empresas compraron Mineros de Guayana: Organización Planeta (de él y de su hermano) y TV Zamora, de Sergio Pérez, también empresario local.

“Nosotros estuvimos durante dos torneos: el Apertura y el Clausura. Lo tenía la Alcaldía y el equipo estaba en default. Después de que Briceño dejó de ser alcalde no había cómo mantenerlo y por eso es que se pensaba en venderlo. Nosotros pensamos que el equipo debía permanecer en la ciudad, porque lo de patrimonio, a fin de cuentas, era algo simbólico. Desde allí se filtró para la prensa que los Yusef lo iban a comprar.  Fue un problema muy grande porque había deudas no reconocidas de cuatro y cinco años, con jugadores, con hoteles”.

En 2007, un comprador insospechado comenzó a manifestar la intención de hacerse con el equipo. Era Francisco Rangel Gómez. Yusef recuerda que primero hubo amagues y luego frontalidad en la intención. La Gobernación tenía el control del estadio Cachamay. Esa fue la pieza con la que comenzó lo que hoy el mismo Yusef cataloga como una presión.

“La presión estuvo planteada en el sentido de que no hubo arreglo ni acuerdo sobre el uso del estadio. Ellos (la Gobernación, a través de Rangel Gómez) mantenían que querían el control del estadio y que solo podían alquilárnoslo, pero a la vez nos limitaban la venta de cerveza y la venta de las entradas. Nosotros lo rechazamos. Otra medida de presión fue que el equipo tenía el patrocinio de Sidor (entonces en control de la privada Ternium) y el logo de la empresa estaba en el pecho de la camisa del equipo. Rangel Gómez quería tener el sello de la Gobernación en ese lugar de la camisa”, detalla Yusef.

Entonces las negociaciones para la venta de Mineros de Guayana a la Gobernación de Bolívar comenzaron. “La condición que puse, para no venderlo a un testaferro, es que solo vendía el equipo a una fundación. La otra es que no le cambiaran el uniforme al equipo”, añade.

Por su parte, Rangel Gómez comenzó los trámites, mediante terceros, para cumplir con los requerimientos de los vendedores. En el Registro Mercantil Primero de Puerto Ordaz está el documento que, con fecha 24 de abril de 2007, da el saque inicial para el proceso de comercialización que atravesó el equipo. Ese día, los socios Víctor Raúl Betancourt, Alfredo Campos, María Betancourt, Jesús Brito, Miguel Ángel Escalona, Francisco Salazar, José Perazzo, Teresa Camero y Elis Subero constituyeron la Fundación Cachamay.

En el libro constitutivo de la Fundación Cachamay quedó establecido que esta sería “exclusivamente altruista” y que “promoverá y desarrollará acciones en pro de elevar la calidad en la formación y mejoramiento del individuo a favor del pueblo soberano y contribuir con la administración y canalización de recursos, bienes y servicios que permitan la optimización del deporte”.

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La constitución de la Fundación Cachamay dejaba en claro que se trataba de una organización sin fines de lucro

De esa forma todo quedó listo para que el equipo quedara en manos de la Gobernación.

Antes publicamos: Richard Páez pidió a FIFA intervenir a la FVF

Zamuro cuidando fútbol

La Gobernación de Bolívar designó, apenas se constituyó, a la Fundación Cachamay como la encargada de administrar el Centro Total de Entretenimiento Cachamay. En agosto de 2007, en la víspera del Torneo Apertura, Víctor Raúl Betancourt confirmó que la Gobernación, con la anuencia de la Fundación Cachamay, compraría el equipo.

“Todo está en el contexto que podemos decir post Copa América (agosto de 2007). A Rangel Gómez le fue muy bien en la Copa América por una cantidad de cosas que se han hablado: sobreprecios en la construcción del estadio, las ventas de las entradas… fue una gran tajada”, dice otra fuente, ligada con el periodismo deportivo, que prefiere reservar su identidad.

No transcurrió mucho tiempo antes de que el entonces gobernador confirmara la noticia. Las motivaciones que adujo fueron la necesidad de “una política de adquisición transparente, porque ya basta de que Mineros pase de mano en mano”. Y apuntó: “Esto tiene que ver con una política de desarrollo del deporte en el estado, dirigida al deporte profesional”. Finalmente en junio de 2008 ya la venta a la Gobernación era un hecho.

La Fundación Cachamay adquirió todas las acciones del equipo por 1.600.000 bolívares (unos 740.000 dólares, si se toma en cuenta la tasa oficial de entonces: 2,15 bolívares fuertes por dólar). Así comenzó la etapa en la que el gobernador prometió transparencia, expansión y promoción de talentos locales.

Para muchos de los que estuvieron alrededor del equipo en aquellos años, eso no fue precisamente lo que ocurrió. Recuerda un gerente de aquella época, quien también pidió el anonimato, que pronto hubo “quienes hicieron del fútbol local su mina particular”. El deporte quedó en último plano.

“El fútbol es notitia criminis. Siempre se maneja a hurtadillas. Hubo técnicos que terminaron convertidos en empresarios a partir de esta época. Mucho manejo, mucho tráfico de influencias. Eso uno lo ve hasta normal: la normalidad es el negocio. Finalmente, al fanático le importa es si quedan campeones”, recuerda.

Las torceduras respecto de las propuestas iniciales pronto se hicieron evidentes. “Trajeron jugadores de afuera, como José Manuel Rey. Se llegó a decir que   25 mil dólares. En una época hubo plata para traer jugadores. Y los periodistas no preguntaban por el costo. Todo el mundo se tomaba fotos con el gobernador y con los jugadores. Y así fueron esos años”, refiere.

Los contratos con jugadores y técnicos se manejaron siempre de manera soterrada. La transparencia en cuanto a las ganancias fue un asunto que estuvo siempre bajo llave.

Con la Gobernación de Bolívar al frente, el equipo se convirtió en un modelo a escala del ente, en el que secretarios y funcionarios ocupaban sus puestos en reuniones del partido (en este caso, el Partido Socialista Unido de Venezuela) y la gobernación para, luego, ocupar sus sillas como directivos del equipo.

Un primer ejemplo fue la designación como presidente de la Fundación Cachamay del general Ove Rafael Guede García, quien a su vez era secretario de Planificación y Desarrollo de la Gobernación de Bolívar.

Tras la muerte de Guede, Gaetano D’Elia, un empresario local, asumió la presidencia del equipo en mayo de 2009. Por vía telefónica y de manera tajante, D’Elia se negó a ser entrevistado para este trabajo.

Otro caso notorio fue el del general Gilberto Velasco, quien era secretario de Seguridad Ciudadana de la gestión de Francisco Rangel Gómez. De acuerdo con una investigación del portal Poderopedia, Velasco dividió su tiempo en varios roles: además de estar ecargado de la seguridad de los habitantes del estado Bolívar, fue presidente del equipo.

Seguir leyendo en: https://ipysvenezuela.org/periodismo-para-revelar-lo-oculto/mineros-de-guayana-de-patrimonio-regional-a-caja-chica-de-la-gobernacion-de-bolivar/

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